—Solo dilo, Kemi.
Bianca estaba parada en su cocina, el teléfono presionado con fuerza contra la oreja, Ethan observando su rostro con preocupación creciente desde el otro lado del cuarto. El silencio de Kemi del otro lado se extendió un momento más de lo necesario, ese tipo de titubeo que solo pasaba cuando la verdad era peor de lo esperado.
—Es el viejo abogado de Ingrid —dijo Kemi finalmente—. El que la representó durante el caso de custodia y el juicio penal. El nombre de su despacho está