—No sé qué decirles. He estado ensayando frases en mi cabeza durante dos días, y ninguna suena correcta.
Daniel se lo dijo a Bianca por teléfono, la voz tensa de nervios genuinos, el camino al hospital todavía a veinte minutos.
—No creo que se supone que tengas las frases correctas preparadas —dijo Bianca con delicadeza—. Creo que se supone que simplemente les digas la verdad, de la misma forma en que te la enseñó tu mamá.
—Y si la verdad en realidad no les es útil. Y si mi versión de esto so