Capítulo 51: Retorno a la tranquilidad.
Mansión Greco. Despacho de Ángel.
Estaban los tres reunidos, Ángel, Gio y Mark.
—Lo que dices Gio es terrible, el jefe se volvió loco. Yo no pienso matar a nadie, he peleado a capa y espada por defender los intereses de la organización, pero ya matar a un cristiano eso es demasiado. Al menos no lo haré yo, me niego. Que mande a Jimmy—asevera Mark con firmeza.
—No te preocupes Mark, yo me encargo de ese asunto—dice Gio.
—Nadie te obligará hacer algo que tú no quieras, y por mi papá no te preocup