Capítulo 36: El rapto.
Va llegando Inmaculada a su casa y Bryan se despide muy incrédulo, ante la prohibición de ella.
—Inmaculada disculpa lo malo, aun así, la pase muy bien. Quiero que seamos amigos.
—Eso si te puedo brindar y de sobra.
Fuera de la casa, unos extraños sujetos los vigilaban. Uno de ellos rápidamente acciona su celular y habla:
—Lucero, la señorita está acompañada de un policía.
—¿Están seguros que es la misma muchacha de la foto? —pregunta Lucero con extrañeza.
—Claro que sí, nosotros sabemos hacer