Capítulo 33: Los temores de Sofía.
Al culminar el desfile, Lucero se le acerca muy acuciosamente a Ángel, aprovechando que Inmaculada había ido al baño:
—Esa joven supongo que es tu esposa.
—Eres muy intuitiva, mi querida lucero de la mañana—asienta Ángel con picardía.
—Veo que estás feliz con su presencia.
—Esa mujer, es mi vida entera.
—¿Tanto la amas? —pregunta Lucero frunciendo el ceño.
—No te imaginas cuanto, allá viene voy por mi esposa—advierte Ángel y va en seguida por Inmaculada, por su parte Lucero asienta mentalmente: