Narrado por Emma
El sonido de esas dos palabras saliendo de la boca de Vanessa se clavó en mi pecho como una estaca de hielo. «Mi amor». La forma tan natural, tan ensayada y cargada de una familiaridad venenosa con la que lo dijo me revolvió el estómago. Me quedé allí, de pie sobre la tierra apisonada del establo, sintiendo que el suelo se abría bajo mis pies. Todo el calor de la noche anterior, la ternura con la que Noah me había regalado a Luna hacía apenas unos minutos, se evaporó, reemplaza