Mundo ficciónIniciar sesiónNarrado por Noah
El amanecer en La Bastide Noire siempre tiene un sabor a ceniza, pero hoy, el sabor era de metal y culpa. Me desperté con el cerebro martilleando contra las paredes de mi cráneo, una resaca feroz que se alimentaba de la botella que vacié anoche y de la bofetada que aún sentía arder en mi mejilla izquierda.
Me llevé la mano a la cara, recorriendo la piel. Nadie, en mis treinta y dos años d







