**Narrado por Noah**
El siseo del tanque de oxígeno era el único sonido que dominaba la penumbra de la habitación de cuidados críticos. La tormenta que azotaba los cristales de la clínica de Siena parecía replicar el caos que llevaba dentro de mi pecho. Caminé con pasos lentos, arrastrando el bastón de roble sobre el suelo de linóleo blanco, un eco sordo que anunciaba mi presencia ante la única mujer que había logrado doblegar mi orgullo de soldado.
Al acercarme a la cama hospitalaria, sentí q