ADRIANO
El sol ya estaba alto cuando abrí los ojos otra vez. No recordaba la última vez que había dormido tan profundamente. Quizás porque no era solo dormir… era tenerla a mi lado, sentir su calor enredado con el mío, su respiración acompasada contra mi pecho, recordándome que aún estaba a mi lado.
Volteé la cabeza y allí estaba ella.
Mi flor.
Despeinada, con la piel aún enrojecida por la pasión de la noche anterior, y con esa expresión tranquila que pocas veces había visto en su rostro. Estab