30. Siguen casados
Annabeth se quedó estática, mirando a Sammael. Acababa de anunciar prácticamente que ellos dos eran amantes.
Dominik comenzó a reírse.
—¿Es una especie de broma, no? Eres mi hermano —sacudió la cabeza con incredulidad—. Mi hermano gemelo. Tú sobre todas las personas no deberías...
Sammael alzó una ceja con ironía.
—Te debía el mismo respeto que tú a mí cuando tuve el accidente. Y te casaste con mi mujer —espetó—. Además, en cinco años de matrimonio jamás te importó si ella estaba bien o no, lo q