Capítulo sesenta y dos: La horma de tu zapato
“Narra Harry Mascherano”
Cuando mis ojos impactan con la luz, arrugo mis ojos evitando la molestia, al mismo tiempo que me imagino exprimiendo las pelotas del monstruo que engendró a Lucio Cavalcanti. Sin embargo, resisto ansioso por ver una castaña de ojos grises.
Miro a mi alrededor de manera involuntaria intentando encontrarla y no hay más que espacio vacío sin esa maldita loca que me desquicia...
—¿Dónde caraj0s estás...?
—¡Por fin! —Mauro apa