Nico pequeño Queen
Mientras abro los ojos, escucho que alguien me llama. Doy vueltas en la cama, enredándome en las sábanas.
—¡Nico! —mis ojos se abren de golpe y la veo de pie frente a mí.
¿Quién diablos es esa mujer?
¡Ah! Voy recordando, creo que era la mujer del bar. Vine a su casa y amanecimos aquí.
—Hola, belleza —digo con voz ronca.
—Me tengo que ir a trabajar —dice mientras toma su bolso—. Cierra antes de irte, ¿bien?
—¡Espera! No me dejes solo en tu casa —le insisto, pero ella sale y me deja.
Busco mi ropa y me visto muy deprisa. Salgo de esa casa, tomo mi coche y me voy a mi apartamento. Me baño, me visto y salgo al trabajo.
Cuando llego, son casi las diez de la mañana. Abro la puerta de mi oficina y me sorprendo al ver a mi hermano sentado en mi silla con los brazos cruzados.
—Es la cuarta vez en la semana que llegas tarde —me dice, y se ve enojado.
—Daniele, eres mi jefe, pero estoy haciendo mi trabajo —digo, intentando defenderme—. Creo que no tienes mucho de qué quejarte,