Después de un vuelo agotador desde San Francisco, Daniele llega a casa sintiendo el peso de una semana intensa y llena de viajes cortos, pero necesarios. A pesar del cansancio y el estrés que lo embargan, y la falta de sueño que nubla su mente, hay un propósito firme que lo impulsa a seguir adelante: una reunión pendiente con su hermano Dante.
Debería de quedarse en casa y descansar un par de horas, pero no puede perder la oportunidad ahora que Dante está en Milán.
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