Elara Quinn.
Me quedé mirando mi propio reflejo en la pantalla negra unos segundos, como si necesitara confirmar que la persona que estaba a punto de leer aquello seguía siendo yo.
Es una reacción irracional, pero hay algo profundamente desestabilizador en descubrir que tu nombre, o algo que te representa, existe dentro de una estructura antes de que tú seas consciente de estar dentro de ella.
E-3.
No Elara, no mi apellido, no mi profesión o cargo. Un código, un identificador funcional.
Volví a activar el e