El Silencio Corrupto.
El primer comunicado llega a las nueve de la mañana, no lo veo de inmediato porque no está dirigido a mí.
No lleva mi nombre ni el de Lina en el asunto, no tiene tono de urgencia ni marcas de alarma. Es un correo interno de Vance Corp. que alguien reenvía sin comentario, como quien pasa una nota irrelevante solo para cumplir con una formalidad.
Asunto: Ajustes operativos temporales.
Lo abro sin expectativa, esa es, quizás, la parte más perturbadora: ya no espero nada bueno ni malo, solo confirm