El Error Imperdonable.
La decisión no llegó como un acto de valentía, llegó como llegan las cosas inevitables: cuando ya entendiste demasiado como para seguir fingiendo que no sabes.
No dormí la última noche antes de responder, no por nervios, sino por claridad.
Cuando el ruido se apaga, cuando nadie te pide nada, cuando incluso el miedo se cansa, queda una verdad incómoda: no todo lo que te ofrecen es para que lo tomes.
Algunas cosas existen solo para medir hasta dónde estás dispuesta a ceder.
Leí la propuesta por ú