Después del Infierno.
El silencio después del rescate fue engañoso. No era la calma que sigue a la tormenta, sino la pausa tensa antes de que las consecuencias se desplegaran por completo. Durante las primeras horas quise creer que habíamos atravesado el punto más oscuro, que el operativo había cerrado un capítulo y que, a partir de allí, solo quedaba la reconstrucción. Esa ilusión duró muy poco.
La prensa explotó.
Los titulares aparecieron con la violencia predecible de un incendio.
No hubo matices ni prudencia. “E