Mundo ficciónIniciar sesiónEl joven abogado la observó perplejo, su corazón empezó a palpitar con fuerza a su mente, viejos recuerdos se vinieron a su memoria, tomó asiento sosteniéndose de la silla.
—¿Te sientes bien? —cuestionó Diana, poniéndose de pie para servir un vaso con agua.
Gonzalo ladeó su cabeza, de pronto un gran torrente de lágrimas empezó a correr por sus mejillas.
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