Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer, después de recibir la bendición del religioso, y de haber liberado su alma con él, se sintió más tranquila y segura de poder hablar con Rodrigo. Antes de salir del despacho parroquial giró de nuevo para dirigirse al sacerdote.
—Padre Fausto. —Él la miró a los ojos—. Fernando me habló de un centro comunitario, me gustaría ayudar... si es posible.
—Por supuesto, toda colaboración es bienvenida. —Sonrió el sacerdote, entonces procedió a explicarle a Diana
¿Qué creen que haga Rodrigo? ¿Podrá perdonar el engaño? ¿Se hundirá de nuevo en el alcohol? Vayan dejando sus comentarios en las reseñas.







