El pomo de la puerta giraba y como en cámara lenta, Grace miró hacia la ventana de escape, ¡pero no le daría tiempo a fugarse!
Sus ojos buscaban entonces desesperada y asustada donde esconderse, pero esta oficina a penas tenía un escritorio sin cubierta, un archivador de documentos y este estante con las llaves.
Grace se veía siendo sorprendida, ¡no, no, había llegado tan lejos y en el último paso fue pillada!
¡Tenía que inventarse algo creíble!, ¿pero qué? Nada la justificaba de haber entrado