La chica se levantó llorando y se fue corriendo a su habitación.
Nadie dijo ni pío de esta escena que no entendieron, pero era obvio que la cara de Alejandra Edwards estaba por el suelo.
— Oh, lamento este desagradable incidente, ¿por dónde íbamos? – Eva se volvió a sentar con clase, como la dama de la casa Edwards.
— Cierto, esta sería la última vez que nos vemos, las empresas de sus familias están siendo auditadas ahora mismo, de manera sorpresiva y presiento, que mucha suciedad saldrá a fl