— ¡Espere Sr. Edwards! ¿De verdad va a ser tan grosero conmigo? Si acaso sería robarle 5 minutos de su tiempo.
Flavia por dentro estaba que echaba chispas.
Muy bien parecido y todo, pero ¿qué tanto se creía este riquillo para tratarla siempre tan mal?
A ella, que tenía a tantos hombres millonarios detrás de sus nalgas.
Solo que no era lo mismo este filete joven, que los viejos verdes mohosos que la perseguían.
— Usted estaba contratando a una organizadora femenina para el evento de caridad de s