— Bien, entonces, a partir de hoy soy tu amo y tú eres mi perro leal. En esta casa, solo obedeces las órdenes mías o las de mi mujer.
— Si hay algún peligro, tu prioridad siempre es Eva, siempre, no importa dejarme a mí atrás, ¿entendido? – el hombre asintió con la cabeza
— Hoy mismo, cuando el día levante, prepararé el viaje de tu hermano, ahora, ve a hacer lo que te pedí y no te preocupes por los Alonso, yo estaré respaldándote.
— Señor, la sangre…
— Hazte la herida en un lugar poco visible,