Emma
El bullicio de la cafetería de la empresa se escuchaba difuso mientras me dirigía hacia el mostrador.
Necesitaba un café, algo que me ayudara a despejar mi mente. Me sentía en un torbellino de emociones desde que las cosas con Nick habían comenzado a volverse más intensas.
—No me puedo enamorar, no me puedo enamorar —decía en voz baja como un mantra, pero sabía que era en vano.
Un simple beso, una caricia, una mirada de Nick me hacían sentir como una gelatina, vulnerable y deshecha. Podí