La habitación estaba apenas iluminada por la suave luz de una lámpara de noche, creando un ambiente cálido y romántico que envolvía cada rincón con una sensación de intimidad.
Nick no decía nada, y esa falta de palabras comenzaba a ponerme nerviosa. Miré su rostro, parcialmente iluminado, y vi la lucha interna que se reflejaba en sus ojos.
Parecía debatirse consigo mismo, como si las palabras que quería decir estuvieran atrapadas en su garganta.
—Nick, me estás desesperando —dije finalmente c