La luz del sol entrando por la ventana de la sencilla habitación en el Hogar Elena se sentía distinta esa mañana para Lucía. Nada de alarmas exigiendo tiempo para temas de prensa, nada de notificaciones del equipo de Mateo y, lo más importante, nada de esa mirada cínica del futbolista presionándola por ser perfecta.
Lucía se despertó temprano. Su respiración era tranquila, como si sus pulmones por fin hubieran recuperado el oxígeno que, durante meses, había sido sofocado por el aire contaminado