AMBER PIERCE
—Es un placer poder ayudar a una mente tan revolucionaria como su padre, señorita White —dijo Byron una vez avanzada la plática, haciéndome torcer los ojos una vez más en esa noche—. En verdad estoy ansioso de poder trabajar con ustedes. Creo que el proyecto tiene mucho futuro.
—Muchos me dijeron que sería imposible acercarme a usted, lo pintaban como un ogro, pero me fue grato descubrir que es un hombre tan comprensivo —contestó ella. Cada una de sus palabras fue como una patada