Capitulo 22

—¡Elo! —gritó, aunque no pudo agitar la mano porque Jye se la sujetó.

—Yo te habría dejado en casa —dijo con frialdad.

—No seas ridículo —se soltó—. Vives en la otra punta de la ciudad. La tarifa del taxi habría sido exorbitante.

—¿Cuándo ha empezado a preocuparte una tarifa de taxi? Desde que te robaron el coche tú has gastado más que nadie en taxis.

—Punto que nunca has dejado de recordarme —replicó—. No hay modo de complacerte, ¿verdad?

—Eso no es cierto, Steff. La otra noche lo conseguiste.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP