Desayunó tranquilamente y, al subir al auto, Elena se sorprendió al ver que Silvio estaba al volante.
—¿Y el chofer? — preguntó.
—Le pedí que hiciera otras cosas, — respondió Silvio con total indiferencia, esperando a que ella subiera al auto.
Elena originalmente pensó sentarse en el asiento trasero como de costumbre, pero hoy Silvio era quien conducía.
Recordó aquella vez cuando aún vivía fuera y Silvio la llevó de regreso a su complejo. Ella estaba en el asiento trasero y él la ridiculizó, dic