—Fui yo quien lo llamó para que viniera. Si tienes algún problema con eso, me doy de alta ahora mismo y me voy directamente con él.
Silvio miró a Elena muy sorprendido, sin poder creer lo que había oído.
Carlos tampoco esperaba que ella dijera eso y la miró fijamente con una mezcla de emociones.
Elena le lanzó una mirada y tosió con ligereza: —Creo que, pase lo que pase, debería tener la libertad de hacer amigos. Si ni siquiera tengo esa libertad, entonces ¿cómo esperas que confíe en ti?
Silvio