Esa noche, cuando Bianca se acostó en su cama, se sintió agitada. No podía simplemente dejar que las cosas se quedaran así. No podía dejar pasar el hecho de que Santiago había tenido el descaro de aparecerse en la oficina de Eric. Era una traición profesional y personal. No quería que hubiera confrontación, pero él tenía que entender que no podía cruzar esa línea.
Tomó su teléfono, respiró hondo y marcó su número.
—Santiago, te estoy llamando porque me he enterado de que te apareciste en la ofi