En un rincón de uno de los bares más lujosos de toda ciudad un hermoso hombre de la contextura más fina, varonil de toda la ciudad observaba su vaso una y otra vez como si este estuviese allí para darle las respuestas que lo acosaban.
Justamente lo que necesitaba para saber qué ocurría con él, sentía una terrible apatía hacia su esposa, sentía unas terribles ganas de ir a su hogar y simplemente indicarle que no deseaba estar con ella, que aceptaba el divorcio
Que, aunque él hubiese ido a aquell