CapĂtulo 17; Perder el amor. đź’”
—¡Corre carajo, corre Irina, no te detengas!— dijo Nikolay, mientras corrĂa en medio de la vegetaciĂłn, los disparos resonaban con fuerza en todo el lugar, mientras seguĂa corriendo, con su arma en las manos, disparaba de cuando en cuándo, intentando que sus adversarios se mantuvieran alejados. Necesitaba proteger a Irina.
—¡Estoy cansada, Nikolay!—gimió su esposa, sintiendo que las piernas le fallaban, y respiraba con dificultad.— ¡No puedo más!
—No podemos detenernos, Irina. ¡Corre!, ¿Dón