—¡Es una trampa, Nikolay!— escucho la voz de Amaia y sin decir nada entró al lugar con algunos de mis hombres, y con el lobo americano junto a mi...
—No creí que llegaras tan lejos, Nikolay— dijo Klaus, su voz cargada de desdén y Nikolay negó con una sorisa sarcastica —Has traído a todos tus perros a ladrar, pero no te salvarán hoy.
— Debí sospechar que eras tu, debía tratarse de ti— Nikolay levantó su arma, su mirada fija en Klaus.— Suéltala, o te juro que te haré pagar por cada segundo que el