Aquel viernes fue un poco extraño, porque Jeremy la esperó al final del día laboral con una rosa roja y de pie junto a su coche.
Solo una rosa.
La mirada tierna del hombreo cautivó a Mary cuando él extendió su mano para darle la rosa.
—Es para ti.—Por primera vez él le regalaba una rosa, quien solía regalárselas era su hijo Andy—. Quiero que salgamos esta noche, ¿podríamos tener una cita hoy?
—¿Cita?—mientras tomaba la rosa, Mary pensaba en Andy.
—Tiene hoy una pijamada—dijo Jeremy, leyendo su