POV VALEN
—Enriqueta, espera —la desesperación me quemaba el pecho. No podía perderla. Jamás me lo perdonaría. Jamás se lo perdonaría a Lenora.
Apenas le di alcance, la tomé de la mano y la llevé al primer salón que encontré. No quería que nadie escuchara. Ahora, con Lenora en el castillo, no podía confiar en nadie. Cualquier cosa que esa mujer supiera la usaría en mi contra para dañar a Enriqueta.
—Me juraste que jamás la tocarías —parpadeó varias veces antes de volver el rostro hacia otro lad