POV Sofía
Contuve la respiración mientras la puerta se abría.
—¡Atrás, niños! ¡Al fondo! —grité, desesperada, mientras mantenía la pistola alzada con ambas manos.
En cuanto la puertabse abrió lo suficiente, una figura vestida de negro y con el rostro cubierto por un pasamontañas se asomó, no lo pensé, no dudé, presioné el gatillo.
El estruendo del disparo me dejó los oídos pitando, pero vi cómo el hombre caía hacia atrás, impactado en el hombro.
—¡Maldita perra! —rugió la voz de Ernesto desde a