POV Sofía
El día de la fiesta había llegado, no era solo una simple presentación ante la sociedad, era una declaración de guerra. Una línea trazada entre mi pasado y mi futuro, entre la mujer que fui y la mujer que me negaba a volver a ser, la que era señalada y despreciada por todos.
Me desperté a las cinco de la mañana, sintiendo un enorme nudo en el pecho que no me dejaba respirar. Me senté en la cama, pensando.
Aiala entró sin llamar, me conocía demasiado, llevaba una taza de té caliente en