POV Sofía
El comedor de la mansión estaba iluminado por cientos de velas blancas, de fondo se escuchaba una suave música de piano, no había invitados, junto a nosotros no había lugar para gente extraña, solo estábamos nosotros.
Aiala había elegido para decorar, gardenias frescas y el chef había preparado una deliciosa cena.
Papá sostenía la mano de su esposa, uff, pensar en Aiala como mi madrastra era algo que todavía me costaba asimilar, ella estaba radiante; el segundo vestido, aunque más se