Mundo ficciónIniciar sesión―¡Layla! ¡¿Estás bien?! ―exclamó Viktor preocupado y me llevó al viejo sofá frente a la chimenea apagada. La luz era escasa y aun así intentó buscar la herida en mi cuerpo.
El frío había vuelto mi piel insensible y no sentía dolor alguno. Desesperado, Viktor buscó en un cajón una linterna con la cual poder ver. Fue







