Mundo ficciónIniciar sesiónCuando volteé, vi a Viktor sobre su silla, acercándose a las puertas, la nieve comenzaba a blanquear su cabello y su mirada era profunda y cargada de reproche. Se sentía traicionado.
―Por favor, entrégale a la niña, ya me tienes a mí… ―le supliqué a Mikhail.
―Primero tengo que hablar con el jeque… No puedo soltar a la niña hasta que vengan por ti ―contestó agacha







