―Hace muchos años me enamoré de ella. La quería para mí. Su familia era humilde y ella una mujer dadivosa con un corazón noble, así como tú ―dijo el señor Ghazi con lágrimas en los ojos―. Lamentablemente mi amor no era correspondido. Su padre quería solo la felicidad de Fátima y la dejó escoger. Ella me rechazó, pero no me detuve. Seguí pretendiéndola, y descubrí que su corazón le pertenecía al asqueroso y deshonesto de Basim.
»Cuando su familia tuvo dificultades económicas, le ofrecí todos l