―Entonces mami ya recuerda a papi y le dio un largo beso y me enteré qué ya no vamos a tener un hermanito…
Sonreímos ante las palabras de Zane, en lo que mi abuela me dio un largo apretón de mano, y me observo llena de dicha.
Mientras mi padre solo sonrió hacia Hana, quien le servía un poco de comida a mí, desilusionado por el hecho de que las palabras del tonto de Antón no se harían realidad.
―No te preocupes mucho por ello, se dice que cuando hay reconciliación, siempre suele haber un nuevo h