Madison
—Mamá, despierta.
Unas pequeñas manitos me sacuden por el hombro. Abro los ojos sintiéndome un poco desorientada, hasta que caigo en cuenta de dónde estoy y qué día es. Me levanto de la cama de un salto.
—¡Es tarde! —exclamo.
—No mamá, tranquila, todavía es de madrugada, mira la hora —señala Caleb.
Es cierto, son las cinco de la mañana. La boda será después del mediodía. Suspiro de alivio y vuelvo a sentarme en la cama mientras estrujo mis ojos.
—Creí que era más tarde.
—Lo siento por d