Alec
Dejé ir a Madison, sin embargo, por alguna extraña razón, siento una angustia en mi interior que no me deja estar en paz.
Es curioso, porque ni bien ella se fue, la tranquilidad que me había dado al calmar mi ataque de ansiedad, se disipó.
La mucama que la había reprendido por encender programas inadecuados viene de vuelta.
—Señor Fairchild, su abuelo está en la puerta.
Lo que me faltaba, que ese viejo cascarrabias viniera a visitarme, y justo ahora que me encuentro solo. Suspiro profundo