Santos
Aún podía sentir su piel bajo mis dedos mientras me alejaba. Todavía podía ver cómo sus ojos pasaban del terror a la desesperación mientras luchaba por respirar, mientras yo me esforzaba por contenerme. Luchaba por controlar mi ira mientras sostenía su vida entre mis dedos, a segundos de aplastarle la garganta. Pero nada iba a detenerme de hacer lo que me había propuesto, y mucho menos una joven ignorante como ella. Necesitaba aprender una lección. Tenía que entender que desafiarme, deci