SANTOS
Besar a Miel no fue nada parecido a lo que había esperado.
Fue más. Mucho. Más.
Numerosas mujeres habían manchado mis sábanas, pero podía contar con una mano a cuántas de ellas besé. La gente decía que el sexo era el acto más íntimo entre un hombre y una mujer. Yo no estaba de acuerdo. Había mucho más peso en un beso que en meter tu polla en algún coño cualquiera. Y besar a Miel demostró eso de alguna manera. Su sabor dulce, sus labios suaves y su lengua de terciopelo revivieron mi inter