Mundo ficciónIniciar sesiónMiel
Él se mordió el labio y me miró como si lo hubiera enfurecido. Como si estuviera al borde de perder el control. Nuestras miradas permanecieron bloqueadas por lo que pareció una pequeña eternidad, y yo era consciente de cada respiración que él tomaba; su pecho subiendo y bajando, la vena de su cuello latiendo al ritmo de su corazón.
—¿Por qué insistes en desafiarme, Mie







