MARIO
¡Pum, pum!
Es terapéutico estrellar mis puños contra el saco. Uno puede perderse en los impactos, en las ondas de choque que suben por los brazos, en ese ritmo casi hipnótico. Y dependiendo del día, el boxeo puede ser el ejercicio más mecánico o el más consciente conocido por el hombre.
Hoy es ambas cosas.
Tengo la mente despejada y vacía, salvo por una cosa: el nuevo problema que Val dejó caer en mi vida como una bomba. No necesitaba otra preocupación además de la investigación de Franci