PILAR
Me alivió tanto que Mario me dejara irme temprano que ni me molesté en preguntar por qué. El cansancio placentero del fin de semana me golpeó justo en el momento en que la revisión del contrato empezó a sonarme como el idioma de los Teleñecos.
Decir que ha pasado mucho tiempo desde que alguien me dejó con las energías completamente agotadas por el sexo sería quedarse muy corta.
Pero es de la parte romántica del señor Farías de la que necesito un descanso. No por algún apego residual hacia